Abril 2026 - Flipbook - Page 15
Revista cultural año 2026
—Cálmese, joven. Sin duda hemos cometido un error. Usted no es la persona que debería
estar aquí.
—Pero, ya que está, solo de usted depende que pueda irse libremente y volver a su rutina
diaria: su casa, sus amigos, su trabajo, etcétera.
—¿Qué me está diciendo? No entiendo nada.
—Joven, esa actitud no le beneficia. Cálmese; no me haga repetírselo más. Escúcheme: ya
le he dicho que no es a usted a quien quería ver sentado ahí. Pero, ya que está& juguemos
la partida.
—¿Sentado, dice? ¡Me tiene atado como si fuese un delincuente!
Uno de los secuaces del viejo abofeteó a David con tal fuerza que estuvo a punto de hacerlo
caer al suelo junto con la silla a la que estaba atado.
—Escuche, joven —dijo el viejo—. Vamos a jugar una partida de ajedrez. Si me gana, le doy
mi palabra de que podrá salir libremente. Si pierde, perderá su vida también.
—¿Por qué?
—Porque lo que se juega en esta partida es su vida.
El viejo había sido jugador de ajedrez. Ciertamente era muy bueno, pero en muchas de sus
partidas se había dejado ganar por dinero. Ahora jugaba con las vidas de las personas.
Siempre ganaba, aunque tampoco jugaba limpio: mandaba a sus dos esbirros a secuestrar
a alguien y, como ahora sucedía con David, lo retaba a una partida de ajedrez.
El juego
David jugaba con blancas.
Tras más de cuarenta jugadas, solo quedaban en el tablero el rey negro y una torre blanca
que David consiguió introducir hasta la séptima fila, en g7, contando con el apoyo del
caballo en f6. La casilla de escape g8 también estaba cubierta por el caballo.
David, sonriendo, dijo:
—Esto se ha acabado. Creo que el mate de los árabes me ha hecho ganar la partida.
El viejo volcó su rey sobre el tablero, sin entender muy bien cómo había sido posible que
perdiera una partida que en muchas ocasiones creyó ganada.
—¿Cómo conoce este mate? ¿Acaso es usted jugador profesional de ajedrez?
15