Abril 2026 - Flipbook - Page 23
Revista cultural año 2026
Delante del trono, caminando descalzo sobre el empedrado frío, iba un muchacho con
túnica blanca. No llevaba capirote. Su rostro era el de su hijo, el mismo que había
enterrado veinte años atrás.
Juan dejó caer el cirio.
Quiso correr hacia él, pero sus piernas no respondían. Solo pudo seguirlo con los ojos
mientras el muchacho miraba al Cristo con una serenidad que no era de este mundo.
En la Plaza Vieja, cuando el paso se detuvo, el muchacho se volvió.
—Padre, ya he llegado —susurró.
Y el silencio fue absoluto.
Las velas se apagaron al mismo tiempo. La gente creyó que era una ráfaga de aire de la
sierra. Pero Juan supo la verdad.
Cayó de rodillas.
Cuando los costaleros levantaron el paso de nuevo, el muchacho había desaparecido.
Juan tampoco volvió a su sitio en la fila.
Lo encontraron al amanecer, sentado junto a la fuente de la plaza, con la túnica empapada
de cera y una paz en los ojos que nadie le había visto jamás.
Murió allí mismo, sin dolor.
Desde entonces, cada Viernes Santo, cuando el Cristo pasa por esa esquina, algunos
vecinos aseguran ver una figura blanca caminando delante del trono.
Dicen que baja desde la sierra.
Dicen que cruza Cabra en silencio.
Dicen que acompaña a su padre una vez más.
Y en el pueblo se repite en voz baja:
En Cabra, en Semana Santa, no solo procesionan los vivos& también caminan las
promesas.
FIN
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