Abril 2026 - Flipbook - Page 51
Revista cultural año 2026
dibujada por una escolar de ocho años, donde aparecían una mujer y un hombre, a la
misma altura y en una misma azotea, y compartían el mismo globo de diálogo,
representando a su totémica montaña. En él el alto Pico persuadía: "Respetaos los unos a
los otros como yo os he respetado". Y aquello era un sortilegio aceptado, toda vez que la
localidad jamás había experimentado devastación alguna por causas de terremotos, lluvias
o vientos alocados. "A nosotros La Tiñosa nos protege", se comentaba cuando se tenía
conocimiento de alguna catástrofe natural en otra parte de Andalucía, o España.
En la mente colectiva vivía un sentimiento histórico de protección y ayuda. Ahora, una vez
más, la sagrada elevación de su montaña les había enviado aquel refrigerado aire como
una vacuna contra esa epidemia cavernícola llamada "Visión uniforme". Enseguida, y una
vez más, fueron conscientes de su estatus de privilegio. Pensar de muchas formas
diferentes no sólo no era problemático sino muy conveniente. No era lo mismo observar,
o ascender, aquel monte por el norte, o sur, el este o el oeste. Cuatro paredes y las cuatro
necesarias porque necesariamente las cuatro lo conformaban. Pero algo debió pasar, algo
milagroso y de interés público, esencialmente político y sociológico, porque, pasada una
semana, llegaron políticos de Córdoba, Sevilla, Madrid y Barcelona. Todos alabaron aquel
milagro. Eso era la verdadera democracia tan querida por ellos. Y así, con presupuesto
público se nombraron representantes y se organizaron viajes y estancias en esas ciudades
tan importantes por ser capitales de las divisiones administrativas o ser, en caso de
Barcino, lugar de pensamiento universal. Todo el pueblo fue una fiesta. La Democracia
necesitaba una renovación y para ello nada mejor que una cruzada de evangelización civil.
Priego sería el punto cero de partida para la providencial regeneración.
Al cabo de no más de dos trimestres aquellos honorables representantes regresaron
cubiertos de honor y poderío. A uno lo nombraron ministro; a otro cónsul de Oriente, pues
su delicada oratoria y persuasión así lo requerían; al tercero le propusieron dirigir una gran
empresa pública; y al cuarto, embajador de un Organismo de Naciones Unidas. Al llegar a
la cita, en la gran calle Río, muy cerca de la Fuente del Rey, a todos se les vio bajar del
coche oficial, una vez que el chófer les hubo abierto la puerta.
Era un reconocimiento al queridísimo y restaurador clima ideológico de Priego. Sobran
populismo y sofismas, crecen humanidad y elegancia, era el lema del tal Congreso de la
Renovación. Las mejores televisiones lo retransmitieron en directo, incluso más allá de las
fronteras. Durante las tres horas que duró las retransmitidas intervenciones de los
prohombres priegúos, hablaron y hablaron, dijeron y dijeron, comieron y bebieron,
siempre con calculada sonrisa y educada actitud.
Al final, el único acuerdo adoptado y firmado fue el de posponer las necesarias decisiones
de regeneración hasta un año más tarde. Sus trascendentes consecuencias requerían más
tiempo de sesuda reflexión.
Durante ese tiempo de espera los ciudadanos de Priego fueron tomando posiciones hasta
que un mal día en un bar de la calle donde un honorable Presidente tuvo casa y ahora
museo, las cuatro facciones llegaron a las manos. Hubo algo de sangre, aunque muy poca.
La cara de la estatua de don Niceto se volvió descolorida y en su piel apareció el arrebol
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