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Revista cultural año 2026 Núm. 39
escritores que viven en el día sobre la faz de nuestro planeta, esté tan asqueroso y
tan poco de recibo1.
Además de las curiosas noticias sobre la escasa higiene de don Marcelino, en el
fragmento se mencionan ya dos contertulios que van a colaborar con Valera en la
recopilación de cuentos y chascarrillos andaluces, uno de ellos sevillano y el otro
malagueño, Narciso Campillo y Correa (1835-1900) y el conde de las Navas, Juan Gualberto
López-Valdemoro de Quesada (1855-1935), grupo editor al que sólo falta el cuarto
elemento, el Doctor Thebussem, que era el seudónimo habitual del gaditano don Mariano
Pardo de Figueroa (1828-1910). Con esta adición estaban representadas en el libro cuatro
importantes provincias andaluzas (Córdoba, Sevilla, Málaga y Cádiz) por medio de algunos
de los más ilustres representantes culturales de la segunda mitad del siglo XIX.
Precisamente al último de los escritores citados, el Doctor Thebussem, escribirá
Valera detalladamente sobre el proyecto de estos recopiladores con la intención de que
participe en el mismo, cosa que conseguirá de manera casi inmediata. La carta es del 28 de
mayo de 1896 y por ella sabemos que el proceso de recopilación y escritura está ya muy
avanzado. Y así se lo comenta:
Dos de mis tertulianos, el conde de las Navas y Narciso Campillo, me han metido
en una empresa, en que la que Vd., si quisiese, podría ayudarnos. Se trata de reunir
y conservar por escrito para que no se olviden o se pierdan los cuentos y
chascarrillos andaluces que andan en boca del vulgo. Treinta tenemos ya escritos
para la colección, pero necesitamos lo menos ciento para formar un tomo, pues,
aunque algunos de los ya escritos forman más de veinte cuartillas, la mayor parte de
ellos no tienen más que una cuartilla (p. 164).
Añade, además, algunas características inherentes al impreso que preparan:
Los cuentos y chascarrillos saldrán sin nombre de autor o de colector; pero llevarán
una introducción erudita y muy filosófica.
Aunque la musa popular y callejera no suele ser muy casta, nosotros
procuraremos que la verdura de nuestros cuentos no sea muy subida de punto y no
escandalice.
Dígame Vd. qué le parece de nuestro proyecto y si cree que podremos sacar
a luz un libro interesante. Yo no dudo de que Vd. pueda contribuir a que lo sea
abriendo el tesoro de su memoria, sacando de él algunos materiales y enviándomelos
por el correo. Si Vd. lo hace así, incluiremos en la colección los cuentos que Vd.
escriba, tales como Vd. los escriba, y se lo agradeceremos mucho.
Ya se entiende que no se trata de cuentos de hadas, sino de cuentos chuscos,
dichos agudos, chascarrillos, etc. De seguro que Vd. sabe una infinidad.
Comuníquenos algunos. Repito que se lo agradeceremos (ibid.)
Todo esto aparece perfectamente organizado en un esquema que le envía el día 2 de
junio del mismo 1896:
I.-El libro anunciado que ya se empieza a imprimir llevará por título Cuentos y
chascarrillos andaluces, tomados de la boca del vulgo, coleccionados e ilustrados
1
Juan Valera, Correspondencia. Volumen VI. 1895-1899, ed. Leonardo Romero, María Ángeles Ezama Gil y
Enrique Serrano Asensio, Madrid, Castalia, 2007, p. 127; las restantes citas de este volumen se indican en el
texto mediante la página correspondiente.
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