Agosto - Flipbook - Page 16
Revista cultural año 2026 Núm. 39
Un librito de cuentos
se ha publicado
del que autores se dicen
cuatro Fulanos.
Mas, yo con el pelo
perdí el olfato,
tras de aquellas hojas
se oculta el rostro
de un cartero famoso,
de un catedrático,
de un Conde que de libros
se nutre á pasto,
y un Juan que muchos llaman
Juanito el Largo.
El cartero es Mariano Pardo, Doctor Thebussem, al que se nombró Cartero
Honorario de España, por sus estudios sobre correos; el catedrático, Narciso Correa, que lo
era de retórica; el Conde es Juan Gualberto López-Valdemoro y el último Juan es Valera,
designado aquí con la adaptación masculina del nombre de uno de sus personajes más
conseguidos, Juanita la Larga.
Igualmente tenemos noticia del escaso rendimiento económico que va a tener la
edición, puesto que hay que repartir la ganancia entre los cuatro contribuyentes, aun cuando
la aportación de cada uno haya sido desigual en cantidad y tal vez en calidad, predominando
al respecto los textos redactados o reescritos por Valera, ayudado habitualmente por su
secretario Pedro de la Gala. En el ámbito tipográfico de la composición textual, hay una
indicación gráfica al final de cada cuento, un asterisco o varios, cuya correspondencia y
autoría suele aceptarse de la forma siguiente: un asterisco, Valera; dos, Campillo; tres, el
conde de las Navas y cuatro, el Doctor Thebussem.
Sobre el mediocre resultado del negocio, tenemos la noticia de Valera a Thebussem,
en carta del 14 de julio, donde le cuenta la necesidad de que el público encuentre divertido
el texto editado y lo compre. Y añade:
Si así fuera no tardarían en venderse los 2.000 ejemplares de que consta la edición.
Sobre estos 2.000 ejemplares, que tomará Fernando Fe por la mitad de su precio,
habrá algunos ejemplares para regalo. De estos enviaré a Vd. una docena a fin de
que Vd. los dé a quien le parezca (p. 183).
Le comenta luego, en la misma misiva, que el negocio no ha sido nada lucido:
Fernando Fe es cicatero, roñoso e interesado, pero es el menos malo de todos los
libreros de España y los tratos que con él se hacen son los menos desventajosos. El
libro de cuentos, pues, le toma por la mitad de su precio. El ejemplar se venderá a 3
pesetas. Los 2.000 ejemplares importarán 6.000 pesetas. Fernando Fe me dará
3.000. De esta suma será menester pagar el papel y la imprenta. El producto líquido
para los autores será bien poco, pero sea lo que sea, lo dividiremos en cuatro partes
iguales como buenos hermanos. No puedo decir aún con exactitud lo que será el
producto líquido, porque aún no me han enviado la cuenta de la imprenta (ibid.).
Por otra carta de Valera al mismo amigo gaditano, sabemos que el corresponsal no
quiere cobrar nada de los emolumentos que ha generado la publicación. El coordinador le
da las más expresivas gracias y le promete un regalo:
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