Agosto - Flipbook - Page 67
Revista cultural año 2026 Núm. 39
Carmen Serrano Jurado
TEXTO:
DIDÁCTICO-EXPOSITIVO
La Impronta
La impronta o imprinting es un proceso rápido de aprendizaje en el que una cría identifica
a sus cuidadores como miembros de su propia especie. Por ejemplo, si se cría a un polluelo
de gorrión y este se impronta, creerá que es un ser humano. Un ave en esta situación no
sobrevivirá en libertad, ya que no sabrá buscar comida, defenderse ni relacionarse con otros
gorriones. La impronta es irreversible.
Cuando un polluelo se cría cerca de las personas, se apega a ellas de forma natural.
Las aves improntadas dependen totalmente del ser humano: pueden posarse sobre ti, buscan
tu compañía constantemente y no sienten miedo ante situaciones peligrosas. Por el contrario,
no se reproducirán con miembros de su especie ni sabrán sobrevivir en la naturaleza.
Vivir con un gorrión improntado exige dedicación diaria. Al no poder ser liberado,
pasa a ser un ave que requiere cuidados de por vida en un entorno doméstico. En cuanto a
la alimentación, necesitan una dieta variada que incluya pienso machacado para
insectívoros, huevo cocido y pequeños insectos; además, hay que evitar darles alimentos
con sal o azúcar. También necesitan un espacio amplio para estirar las alas, así como tiempo
para volar de forma segura dentro de casa. Se convierten en aves muy sociables que se
identifican con lo humano y sufren si se quedan solas durante mucho tiempo.
Aunque se suele decir que la impronta entre humanos no existe en la vida real, su
principal evidencia se observa en la Teoría del Apego y en el Efecto Westermarck. En los
humanos no hay un proceso automático de seguir al primero que ven, sino un aprendizaje
social y emocional que ocurre durante los primeros años de vida.
Inspirado en los estudios de impronta animal, este psicólogo demostró que los bebés
humanos tienen un período crítico en sus primeros meses de vida para vincularse con su
cuidador principal. Postula que el vínculo emocional temprano entre un bebé y su cuidador
es un imperativo biológico para la supervivencia. Este primer contacto proporciona una base
segura que permite al niño explorar el mundo y volver para refugiarse cuando siente peligro
o amenaza.
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