Enero 26 - Flipbook - Page 26
Revista cultural año 2026
En las verdes tierras de Nubia, Baltasar vivía entre árboles enormes y ríos que parecían
espejos en movimiento. Tenía una risa potente, una voz suave y una mirada llena de
bondad. Cuando leyó el mensaje de Melchor, levantó la vista al cielo& y allí estaba. La
estrella iluminaba su rostro como si fuera una antorcha de esperanza.
—Sabía que llegaría este día —dijo emocionado—. ¡El Rey del Amor ha nacido!
Baltasar preparó sus cofres, montó sobre su camello Luna Negra y emprendió el viaje con
el corazón latiendo fuerte. Los tres sabios viajaron durante semanas: subieron montañas,
cruzaron bosques, bordearon oasis y caminaron por el inmenso desierto. Hasta que, por
fin, se encontraron en un cruce de caminos iluminado por la luna. Gaspar llegó primero.
Melchor llegó después, cansado pero sonriente. Baltasar apareció al amanecer, cantando
una melodía nubia.
Al ver a sus amigos, Melchor abrió los brazos: —¡Hermanos! ¡La estrella nos ha reunido!
Gaspar señaló la luz: —No podemos equivocarnos. Esa estrella nos llama.
Baltasar asintió: —El Rey prometido nos espera& y nació para todos los pueblos.
Se abrazaron como viejos amigos que saben que están viviendo algo grande, inmenso,
único. Y entonces, caminando juntos, se adentraron en un nuevo capítulo de la historia.
El desierto era enorme, «tan grande como un sueño», solía decir Baltasar. De día, el sol
levantaba un mar de espejismos. De noche, el cielo se llenaba de luces misteriosas. Los
sabios se sentaban junto al fuego y hablaban.
—¿Cómo será ese Rey? —preguntó Gaspar una noche.
Melchor acarició su barba. —Creo que será distinto a todos los reyes. No mandará
ejércitos& pero cambiará el mundo.
Baltasar lanzó un puñado de arena al viento. —El amor es más fuerte que cualquier
ejército.
Entonces, el viento sopló con fuerza y emitió un sonido extraño, como si una voz lejana
susurrara: «Adelante& no temáis». Una tarde encontraron a unos pastores que
descansaban bajo una roca enorme.
—¿A dónde vais con tantos cofres? —preguntaron curiosos.
Melchor señaló el cielo. —Buscamos al Rey que ha nacido. Él viene a traer esperanza para
todos.
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