Enero 26 - Flipbook - Page 27
Revista cultural año 2026
Los pastores se miraron entre sí y rieron. —Aquí no vienen reyes —respondieron—. Solo
vienen las tormentas.
Gaspar bajó de su dromedario y les sonrió. —A veces, los reyes vienen donde menos se les
espera.
Los pastores no sabían por qué, pero sintieron que aquellas palabras encendían algo cálido
dentro de ellos. Cuando llegaron a Jerusalén, la estrella se escondió detrás de las nubes. El
silencio se volvió pesado. El palacio de Herodes tenía muros enormes, pero no lograba
ocultar el miedo que vivía dentro.
Herodes escuchó a los magos con una sonrisa falsa. —Buscad al niño& y cuando lo
encontréis, volved aquí.
Pero los sabios notaron que su voz temblaba como un árbol en tormenta. Al salir del
palacio, Gaspar susurró: —No quiere adorarlo. Quiere otra cosa.
Baltasar apretó los dientes. —No le diremos nada. El niño debe estar protegido.
Y en ese instante, la estrella reapareció, iluminando el cielo como un faro en la noche. La
estrella los condujo a un lugar humilde, pequeño, casi escondido: un establo. Un establo
con olor a heno y madera. Gaspar frunció el ceño.
—¿Aquí vive un Rey?.
Baltasar tomó aire y dijo: —No cualquier rey& el Rey del Cielo.
Entraron con pasos lentos. Y allí estaba. Un niño dormido en un pesebre. Una madre joven,
María, con ojos llenos de ternura. Un hombre bueno, José, vigilando en silencio. La luz
alrededor del Niño era tan cálida que parecía amanecer.
Melchor cayó de rodillas. —Te ofrezco oro, pequeño Rey. Porque serás el más justo.
Gaspar dejó su incienso. —Porque eres Dios hecho niño.
Baltasar entregó la mirra. —Porque estarás siempre con nosotros, en lo bueno y en lo
difícil.
El Niño abrió los ojos. Y su mirada les abrazó como un regalo. Aquella noche, el cielo entero
parecía celebrar. La estrella estaba tan brillante que iluminaba caminos lejanos, aldeas
pequeñas y corazones tristes. Era la Epifanía: el día en que el mundo descubrió que Dios
había venido para todos los pueblos, sin distinción. No para los poderosos. No para los
ricos. Sino para todos.
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