Enero 26 - Flipbook - Page 31
Revista cultural año 2026
se vaciaban y una mortal acaparaba todas las atenciones, decidió castigarla. Hizo llamar a
su hijo Eros, que era bello, alto y perfecto.
Afrodita ordenó a Eros que con sus flechas enamorara a Psique del hombre más malvado
y feo del planeta. Eros, temeroso de su madre, bajó a la tierra y se dirigió hacia el castillo
de Psique para completar la misión que le encargó su madre.
Eros llegó y estuvo oculto durante días observando a Psique. No pudo hacer otra cosa que
enamorarse locamente de Psique, no solo por su belleza, sino también por sus actos, por
su forma de ser, por su bondad, por sus gestos; la belleza la honraba en el cómputo
absoluto de su significado. Eros, deseoso de Psique, desobedeció a su madre y llevó a
Psique a un castillo invisible y encantado. Durante el día, Eros, totalmente tapado (para que
no se contemplara su rostro), con actos y palabras, enamoró de forma pura y no física a
Psique. Este, por las noches, en una oscuridad absoluta, dejaba que Psique recorriera cada
una de las partes de su rostro y su cuerpo.
Psique vivía feliz a pesar de la promesa que le hizo a su amante de nunca descubrir su
identidad. Una tarde que viajó al palacio de su padre, donde también se encontraban sus
hermanas, habló con ellas sobre lo feliz que era y lo bien que su amante la trataba, colmada
de amor y riquezas.
Sus hermanas, envidiosas, se mofaron de ella, comentándole que posiblemente su amante
sería un monstruo, con un solo ojo, dientes afilados y rostro deforme, y que esa era la única
razón por la que no dejaba ver su rostro.
Esa misma noche, Psique, asustada, encendió una lámpara mientras Eros dormía. Cuando
vio su rostro, tuvo que tapar su boca con la mano para no emitir ruido alguno: había
descubierto el rostro perfecto de su amante y en ese momento supo que se trataba de un
dios. Ese mismo gesto de taparse la boca hizo que una gota de aceite caliente cayera en la
cara de Eros. Este se despertó, se enfadó y estaba dolido por la desconfianza y la ruptura
de la promesa de Psique. Como medida, decidió huir del castillo al Olimpo.
Desesperada y arrepentida, Psique acudió a Afrodita para recuperar a su amado.
Esta, insidiosa y firme, dijo que tendría que superar unas pruebas imposibles para
recuperar a Eros. Psique dijo que nada era imposible y que haría cualquier cosa por su
amante.
Como primera tarea, Afrodita ordenó que ordenara una montaña de semillas, tales como:
trigo, cebada, semillas de amapola, lentejas, etc. Esta, con determinación y con la ayuda
de las hormigas, consiguió en una noche ordenar la montaña. Al descubrir la gesta, Afrodita
se enfadó y le ordenó la segunda tarea: conseguir lana dorada de unos carneros que
estaban en unas peligrosas cumbres y, una vez en esas cumbres, recoger agua de una
cascada del río Estigia que pasaba por allí.
Psique, con magulladuras y arañazos, consiguió llegar a la cumbre. Con ayuda de una caña
31