Febrero 26 - Flipbook - Page 7
Revista cultural año 2026
Normalmente a las cinco pasaba un ordenanza, indicaba que ya habían dado la hora y, si
teníamos el trabajo acabado, nos marchábamos a la Compañía. Aquella tarde no pasó. Por
lo tanto, aquella tarde no íbamos a salir a las cinco. En realidad, no salimos de la oficina
salvo por turnos para merendar y cenar, y solo volvimos a la compañía de destinos tras la
intervención de Su Majestad el Rey Juan Carlos I, ordenando que se mantuviera el orden
constitucional, parando así el golpe de Estado, al menos a la espera de la respuesta que
dieran los golpistas, no solo los que habían asaltado el Congreso, sino como el caso de
nuestra Región Militar Valencia al mando de don Jaime Miláns del Bosch y Ussía que no
solo apoyaba el golpe, sino que en Valencia vimos, poco después de las imágenes del asalto
en televisión, cómo los carros de combate tomaban la ciudad. Y un bando, redactado por
el coronel Ibáñez, jefe de la Primera Sección de Estado Mayor, es entregado al coronel
Guerri Vaquer y este al capitán Chamorro, que me lo entrega a mí para que lo pase a
máquina y se distribuya para ser radiado y se haga público. Dejé sobre la mesa del capitán
Chamorro mi trabajo sobre los Burgundios, que ya estaba a punto de acabar.
Los Burgundios
De una manera somera, quiero darles a conocer quiénes fueron los Burgundios, porque se
sabe que las primeras migraciones burgundias los llevaron a establecerse en la margen
izquierda del curso medio del Óder, aunque algunas tribus llegaron hasta las costas del
lejano mar Negro. Más tarde se trasladaron a la cuenca del Vístula, según Jordanes, el
historiador de los godos de mediados del siglo VI. A mediados del siglo III, los burgundios
habían estado a punto de desaparecer, derrotados por otro pueblo que habitaba la misma
zona, los gépidos, que, encabezados por su rey Fastida, casi los aniquilaron. Hacia la
década de 270, los Burgundios comenzaron nuevamente a emigrar y entraron por primera
vez en contacto con los romanos.
Hacia el final del siglo III, una población bastante numerosa de Burgundios había ocupado
las antiguas tierras abandonadas de los alamanes a orillas del Rin y el Meno. El pueblo
alamán había empezado a desplazarse hacia el este, hasta la frontera del Imperio (Limes
Germánico), que atravesaban con cierta frecuencia para hacer incursiones en gran parte
de la Galia (hacia el 259-260), hasta que fueron derrotados y se retiraron al otro lado de la
frontera del Rin. Durante casi un siglo, no ocasionaron más problemas a Roma, pero hacia
el año 352 retomaron las incursiones. Al final del año 367, cruzaron por sorpresa el Rin y
saquearon Moguntiacum (Maguncia). En el año 369, el emperador Valentiniano I solicitó
la ayuda de los burgundios en su guerra contra los alamanes (Amiano Marcelino, XXVIII, 5,
8-15), pero al final la campaña no se llevó a cabo, ya que los romanos empezaban a ver en
la llegada masiva de los guerreros burgundios una amenaza incluso mayor que la que
suponían los alamanes. Valentiniano contraatacó en Solicinium y, con ayuda de otros
pueblos, los derrotó pírricamente, pues las bajas del ejército romano fueron tan
numerosas que tuvo que abandonar la idea de continuar su campaña contra ellos.
En 374, los romanos firmaron la paz con Macriano, rey de los alamanes, que desde
entonces fue un fiel aliado suyo. Los siguientes tres años, Valentiniano reorganizó las
defensas de la frontera del Rin, supervisando personalmente la construcción de
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