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Revista cultural año 2026 Núm. 38
Antonio Fernández Álvarez
(Escribidor de sueños)
RELATO
No sé si fue así
El testimonio de un secreto guardado durante décadas
Mi nombre ya no importa. Callé por tanto tiempo que las letras que lo forman se me han
deshecho en la boca, igual que la cal con la lluvia. He sido durante décadas una sombra que
caminaba por los bordes de la historia, un secreto guardado bajo siete llaves en el cofre de
una etnia que sabe morir en silencio. Pero sé que ya me queda poco; quizá unos meses, días
u horas. Siento que el aire me llega con el aroma de los olivares de agosto, y sé que pronto
me reuniré con él.
Siento los pulmones cansados. Ochenta años es mucho tiempo para cargar con un
secreto que pesa más que un saco de trigo. Ya no quedan muchos que recuerden la cara de
Federico García Lorca sin verla antes en las fotos de los libros. Pero yo cierro los ojos y lo
veo aquí mismo, a mi lado, con su traje de lana clara y esa tristeza que le goteaba de los ojos
cuando hablaba de Salvador Dalí.
4Ellos no entienden, gitano& 4me decía4. Buscan el orden en la geometría, pero
la vida es otra cosa.
No sé si fueron exactamente esas palabras. Puede que el tiempo las haya cambiado.
Pero era algo así.
Yo lo escuchaba en silencio, sabiendo 4o creyendo4 que yo era ese desorden.
Yo lo conocí cuando su alma ya venía tocada. Fue en 1933, o eso creo, cuando el
camión de La Barraca entró en Puente Genil, levantando una polvareda que sabía a cal y a
aceituna machacada.
Federico bajó del pescante con su mono azul de trabajo, sudoroso, más cansado que
brillante. Con esa energía rara de quien parece traer algo dentro que no se le apaga.
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