Julio - Flipbook - Page 7
Revista cultural año 2026 Núm. 38
rodea. Si no hubiera tropezado con aquel cuaderno, la historia de estos pueblos seguiría
siendo para mí una página en blanco.
Ahora, al entrar en mi casa, el silencio tiene otro peso. He recorrido los caminos de
una Córdoba que a menudo olvidamos. He visto que, más allá de los grandes nombres de la
historia, existió una realidad durísima en nuestros campos; una vida de esfuerzo extremo
donde el jornalero regaba con su sudor una tierra que no sentía como suya. No se trata de
política, sino de la condición humana: de un lado, el poder de los grandes propietarios; del
otro, el grito desesperado por una vida algo más digna.
Dejo el cuaderno y el libro de Díaz del Moral sobre mi escritorio. Mi periplo ha
terminado, pero me llevo conmigo algo valioso: la voz de la anciana de Bujalance, la
sabiduría del maestro de Aguilar y la memoria de aquellos que sufrieron las consecuencias
de unos tiempos convulsos.
Aquel desván de la casa rural fue solo la puerta. Lo que he encontrado detrás es la
historia de mi propia gente, un pasado de penurias hoy olvidado y ahora, cada vez que mire
a los campos de olivos de mi provincia, ya no veré solo un paisaje hermoso, sino la huella
de los que se atrevieron a soñar con la dignidad, el rastro de la opresión y el fuego que,
aunque intentaron apagarlo con una justicia amarga, dejó una marca imborrable en las venas
de Córdoba.
FIN
El fuego limpió las deudas
de esa noche, pero el humo
acabó manchando a todos.
El papel era la cadena
y el fuego era la llave.
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