Julio - Flipbook - Page 9
Revista cultural año 2026 Núm. 38
Todo lo que estaba cerca de las procesiones se vivía con cierta tristeza, los tambores
iban marcando el paso luctuoso de aquellos desfiles, solo se sentía la voz del cuadrillero en
un silencio absoluto ¡Preparados! "Arriba".
Desde algún balcón se asomaba un ramillete de saeteros ¡aquello era para verlo!,
"mira va a cantar Elías, y está Curro y está Vega, está Carranas y José Córdoba, un niño que
está empezando y que dice muy bien las saetas!. Aquello era el acabose, ya había tela cortada
para toda la semana siguiente.
Más adelante Radio Atalaya, sus concursos de saetas: "Cañaveras" de Castro del
Río, "la Quica" de Lucena, Fernando Ávila de Castro del Río; creo, "el Tabarro" de Lucena
y un niño que viene empujando demasiado; Manuel Lama "el Paleto" casi "na". Hoy sigue
siendo de los mejores.
Los hermanos Mesa son los cuadrilleros más antiguos de Cabra, les viene de
generación en generación y hoy todavía siguen procesionando
a "Jesús Preso❞ qué es junto con otros Pasos el más sacado, así como, el Santo Entierro.
También recuerdo el Año 1953, que vino a desfilar en la procesión de la Soledad
una Compañía del Tercio de la Legión. Fue maravilloso ver a aquellos gastadores con
aquellas barbas que imponían, con aquella seriedad y disciplina durante el desfile. Una vez
terminado aquello fue Troya. Recuerdo que aquella tarde de Sábado Gloria, antes se llamaba
así, hubo toros y había legionarios en todo los lados de Cabra, en las Andoválas recuerdo
haber visto a alguno en lo alto de los tejados con la alegría que les daba el vino de Cabra.
Por aquellos tiempos no era como ahora, los Hermanos Mayores de las Cofradías
competían para demostrar quién lo haría mejor; quién pondría más tapas, más vino y más
pestiños, porque estos costaleros no cobraban en metálico, nada más que lo que cabía en el
"cinto". Cuentan que un costalero en una comida de estas que les daban, como el tiempo
estaba lluvioso en el paraguas acordándose de sus hijos iba depositando pestiños y gajorros
para llevarlos a su casa, pero como el tiempo se iba pasando y él bebiendo, cuando salió a
la calle llovía Y él no se acordaba de los pestiños que llevaba en el paraguas, y cuando lo
abrió le caían en lo alto la cabeza pestiños y gajorros en medio de la risa de los allí presentes.
Aquellos hermanos mayores normalmente eran "señoritos" como antes se decía, D.
Manuel Piedra "La Soledad", D. Andrés Piedra "El Sepulcro", D. Vicente Moñiz "Los
Dolores", y Garrido "Las Angustias", etc. También había otros Hermanos Mayores que no
9