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Revista cultural año 2026 Núm. 37
Francisco Asís Granados Mellado
(Paco Granados)
RELATO
El Hombre que Volvió del
Silencio
El silencio del campo de batalla tenía un peso insoportable. Aquel amanecer, el aire olía a
hierro y ceniza, y el viento arrastraba el eco de los gritos que ya se habían apagado. Entre
cuerpos y humo, el sargento José yacía inmóvil, con la mirada fija en un cielo que apenas
podía ver. Una bala, certera y cruel, le había arrebatado el ojo derecho, hundiéndolo en un
sueño del que nadie esperaba que despertara.
Los médicos lo dieron por muerto. Su cuerpo, rígido y ensangrentado, fue envuelto con
cuidado y colocado en un ataúd, como correspondía a su rango. Si hubiera sido un simple
soldado, su destino habría sido distinto: una fosa común, un nombre borrado por la tierra y
el olvido.
El ataúd se cerró. Oscuridad. Silencio.
Y entonces, un latido.
José sintió el dolor como una llamarada que lo devolvía a la vida. Intentó moverse, gritar,
pero solo escuchó su propia respiración rebotando en la madera. La desesperación se
apoderó de él. Golpeó con las manos, arañó la tapa, clamó por alguien, por algo.
Fue entonces cuando una enfermera, que pasaba junto al improvisado depósito, creyó oír un
gemido. Se detuvo, dudó.
El sonido volvió, débil pero humano.
Soltó un grito que heló el alma de quienes estaban cerca.
Corrieron, abrieron el ataúd, y allí estaba él: pálido, tembloroso, con un ojo cubierto por
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