Junio 2026 - Flipbook - Page 28
Revista cultural año 2026 Núm. 37
de la Bética y en cuna de los emperadores Trajano y Adriano. Bajo el gobierno de este
último, la ciudad alcanzó su máximo esplendor: amplias calzadas, termas, templos, casas
patricias decoradas con mármoles orientales y un anfiteatro monumental capaz de albergar
a miles de espectadores daban testimonio de la riqueza de la urbe.
Sin embargo, quizá el legado más delicado y silencioso de Itálica no se encuentra en sus
muros, sino en sus mosaicos. Entre ellos destaca el célebre Mosaico de los Días de la
Semana, una obra excepcional hallada en una de las domus de la ciudad. En él aparecen
representados los siete días mediante divinidades astrales y planetarias del imaginario
romano: Saturno, el Sol, la Luna, Marte, Mercurio, Júpiter y Venus. Más que una simple
decoración doméstica, el mosaico refleja la visión cósmica de Roma, donde el tiempo
cotidiano estaba unido a los dioses y al movimiento celeste. Su conservación parcial permite
aún imaginar el refinamiento cultural de las élites italicenses y la influencia oriental que
impregnó el arte tardo romano de la Bética.
Pero la historia de Itálica también es la historia de la pérdida. Durante siglos, muchas de sus
piedras fueron reutilizadas para construir casas, monasterios y caminos en los alrededores
de Santiponce y Sevilla. Numerosos mosaicos desaparecieron arrancados por
coleccionistas, vendidos a particulares o destruidos por la humedad y el abandono. Algunos
fueron trasladados a museos; otros solo sobreviven en dibujos y descripciones antiguas. A
ello se suma el deterioro natural provocado por las lluvias, las raíces y el paso del tiempo,
que han ido borrando lentamente colores y figuras que permanecieron intactos durante casi
dos mil años.
A pesar de su enorme valor arqueológico e histórico, Itálica aún no forma parte del catálogo
de Patrimonio Mundial de la UNESCO. La candidatura ha sido defendida durante años por
instituciones y especialistas, pero diversos factores han dificultado su inclusión definitiva:
la necesidad de ampliar áreas protegidas, garantizar mayores inversiones de conservación y
demostrar un plan integral de protección a largo plazo. Paradójicamente, mientras otras
ciudades romanas del Mediterráneo han recibido reconocimiento internacional, Itálica
continúa aguardando ese título pese a haber dado emperadores al Imperio y poseer uno de
los conjuntos arqueológicos más importantes de Hispania.
Hoy, entre columnas caídas, mosaicos incompletos y graderíos vacíos, Itálica permanece
suspendida entre la gloria y el olvido. Sus ruinas recuerdan no solo el esplendor de Roma
en Andalucía, sino también la fragilidad de la memoria histórica: aquello que una
civilización levanta durante siglos puede desaparecer lentamente si deja de ser contemplado.