Junio 2026 - Flipbook - Page 7
Revista cultural año 2026 Núm. 37
4Al final, hijo, la República en la Campiña fue un estallido de luz que terminó en una
oscuridad más profunda para los pobres. Los que mandaban antes, mandaron después.
Como dijo aquel alcalde de Iznájar, muchos solo «cambiaron de chaqueta» para no soltar el
mando.
Me despedí del viejo maestro con un apretón de manos que sabía a historia viva. Al salir de
Aguilar de la Frontera, el sol comenzaba a esconderse tras las lomas de olivos, proyectando
sombras alargadas que parecían los fantasmas de aquellos jornaleros de 1873.
Dejé atrás la Campiña Sur con el motor del coche ronroneando en dirección a casa, pero con
la mente todavía anclada en el «hartazgo» de las gentes que había descubierto. En el asiento
del acompañante, el libro de Díaz del Moral y el cuaderno de Iznájar eran ahora mis tesoros
más preciados.
Una vez en casa, en la quietud de mi despacho y lejos del bullicio de las plazas, me dispuse
a retomar la lectura. Al abrir de nuevo Historia de las agitaciones campesinas andaluzas,
mis ojos se detuvieron en un nombre que ya había empezado a resonar en mis oídos:
Bujalance.
Supe entonces que mi periplo no había terminado. Las páginas describían sucesos en el Alto
Guadalquivir que vibraban con la misma rabia y esperanza que los de Montilla y Aguilar.
El fuego de los fielatos y el asalto a los ayuntamientos tenían allí un capítulo propio, uno
que exigía ser visitado y sentido sobre el terreno.
Cerré el libro lentamente. Ya no era solo curiosidad; era una necesidad de completar este
mapa de la rebeldía cordobesa. Mañana, con las notas bien ordenadas y el espíritu
descansado, comenzaría a preparar la ruta. Bujalance me esperaba y, con ella, el siguiente
relato de esta crónica que comenzó, quién lo diría, bajo una tabla suelta en un desván.
CONTINUARÁ ............
La República en la Campiña
fue un estallido de luz
que terminó en una oscuridad
más profunda para los pobres.
Mientras el pueblo creía que la
República era el fin de su esclavitud
frente a los Terratenientes en Córdoba
ya se estaban afilando las bayonetas.
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