Marzo - Flipbook - Page 30
Revista cultural año 2026
que guardan un tesoro
más rico que la plata y el oro.
Tu cuerpo,
laberinto de curvas, es Creta.
Ver tu silueta
forma un mosaico de pequeños azulejos.
Sin ti mi alma se siente incompleta;
y por admirarte y mirarte,
el poeta muere ahogado
en el lago
de su propia libreta.
Notas Mitológicas:
En un lugar lejano de Grecia, cerca de un lago , en una pradera verde con flores en un día
soleado, varias ninfas danzaban alegremente por dicho prado. Una de ellas, hermosa,
simpática pero con una maldición: que nunca paraba de hablar. Su nombre era Eco, Las
otras ninfas siempre rehuían de ella, porque como Eco viera algo o supiera algo siempre lo
contaba.
Una tarde de verano Eco risueña le contaba a otra ninfa que había visto a Zeus, cortejando
a una ninfa del bosque. Este comentario llegó a los oídos de Hera, la mujer de Zeus, como
si un fuego arrasara por los bosques dejando nada más que fuego, caos y cenizas.
Hera enfadada por las calumnias, aunque en su fondo sabía que eran ciertos no podía
permitir que los demás dioses conocieran las infidelidades de su esposo y tomó la decisión
de acallar a Eco.
Hera condenó a Eco durante la eternidad a repetir lo último que escuchara.
Tal fue su maldición y se sentía tan mal de no poder mantener una conversación con ningún
ser, que llorando y aterrada escapó de esa pradera y se escondió en lo más oscuro de un
bosque cerca de un lago donde solo vivía ella.
Un día en ese lago apareció un apuesto cazador, era la persona más bella que Eco había
visto, su nombre era Narciso.
Ella se enamoró al momento de él, se quedó espiando a ese cazador, pero este, entrenado en
la caza escuchó algo a sus espaldas a lo que preguntó:
4 ¿Hay alguien aquí?
A lo que Eco respondió:
4Aquí, aquí.
Nerviosa y temblorosa optó por salir, miró de frente a Narciso y lo abrazó enamoradamente.
Narciso cruelmente la empujó tirándola al suelo, burlándose de ella, escupiéndole que le
daba asco.
Tal fue la crueldad de ese bárbaro hombre que Eco llorando desconsoladamente huyó al
fondo de una cueva, muriendo de pena, de abandono lo único que quedó por los siglos de
los siglos hasta los días actuales es la voz apenada de Eco al escuchar cada palabra…
Hera tras descubrir el final de Eco se apiadó de ella, destinó a Narciso sin que él lo supiera
a enamorarse de un amor no correspondido: de él mismo.
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