Marzo - Flipbook - Page 48
Revista cultural año 2026
retirándose antes de que las tropas españolas pudieran organizar una respuesta eficaz.
Cuerno Verde, conocido entre los españoles por el distintivo tocado con un cuerno teñido
de verde que heredó de su padre, se convirtió en el símbolo de esta resistencia. Durante
años lideró ataques contra asentamientos en Nuevo México y Texas, humillando
repetidamente a las fuerzas coloniales. Su reputación creció hasta el punto de convertirse
en un objetivo prioritario para la administración española.
En 1779, el gobernador de Nuevo México, Juan Bautista de Anza, organizó una expedición
cuidadosamente planeada. Aprendiendo de derrotas anteriores, Anza empleó tácticas
similares a las comanches: movilidad rápida, conocimiento del terreno y ataques
coordinados. El enfrentamiento final tuvo lugar en las estribaciones de las Montañas
Rocosas, en lo que hoy es el estado de Colorado.
La batalla fue breve pero decisiva. Cuerno Verde murió combatiendo junto a varios de sus
guerreros. Su caída marcó un punto de inflexión en el conflicto y permitió la firma de
acuerdos de paz temporales entre españoles y comanches.
Con el paso del tiempo, la historia de Cuerno Verde se transformó en leyenda. En algunos
relatos orales se le presenta como un guerrero solitario enfrentándose a ejércitos enteros.
Aunque esta imagen pertenece más al terreno del mito, su base histórica es innegable.
Cuerno Verde fue real, luchó contra las tropas españolas y encarnó la resistencia de un
pueblo decidido a defender su territorio y su forma de vida.
¿Quiénes fueron los españoles que combatieron a Cuerno Verde?
La expedición que derrotó a Cuerno Verde estuvo encabezada por Juan Bautista de Anza,
gobernador de la provincia de Nuevo México. Anza no era un militar llegado desde Europa,
sino un fronterizo nacido en Fronteras, Sonora, dentro del propio Imperio español en
América. Representaba a una generación de oficiales criados en la frontera, expertos en la
guerra indígena.
Las fuerzas bajo su mando estaban compuestas principalmente por soldados de presidio
procedentes de Santa Fe, Albuquerque y Taos, así como milicianos civiles reclutados entre
los colonos locales. La mayoría eran criollos y mestizos nacidos en América, descendientes
de familias originarias de regiones como Andalucía, Extremadura y Castilla, aunque ya
profundamente arraigadas en el norte novohispano.
Un elemento clave de la expedición fue la participación de aliados indígenas,
especialmente guerreros utes y apaches jicarilla, enemigos tradicionales de los
comanches. Su conocimiento del terreno y sus habilidades como exploradores resultaron
decisivos.
Entre los oficiales mencionados en las crónicas coloniales figuran nombres como el
teniente coronel Francisco Martínez, el capitán José Martínez y el capitán Pascual de Sena,
aunque las grafías y rangos pueden variar según las fuentes documentales del siglo XVIII.
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