Mayo 2026 - Flipbook - Page 39
Revista cultural año 2026
apenas un átomo, un suspiro de arena, frente a la vertiginosa brevedad de lo eterno: esa
revelación de que la vida sucede, entera, en un aleteo.
Desde el refugio de mis pensamientos, la mirada desciende hacia el abismo. Allí abajo late
un estrépito incansable que lo agota todo: esa huella humana que fractura el planeta y
transforma el maná vital en ruido y suciedad. Sin embargo, el gran lago emerge como un
espejo de destellos que reclama mi atención. Lo que ayer la sequía y el hombre
arrebataron, la clemencia de la lluvia lo devuelve hoy. Son los ciclos del mundo: círculos
que se cierran para que otros puedan nacer.
Así, renovada y vibrante, el agua se adentra con ímpetu para saludar a sus hijos de sangre
azul, aquellos que han colmado el cauce con el divino líquido. Allá besa a sus acaudalados
hijos mayores: al Genil y al Pesquera; y más cerca, se interna en la Hoz, buscando las
entrañas de su cañón y reclamando su lugar con la fuerza de quien vuelve a casa. Pero no
se olvida de los pequeños: Las Herreras, La Madre o El Adelantado; regueros que acarician
el litoral con el mismo amor que sus mayores. Todos, en comunión, humedecen lo que fue
antaño y lo que es hoy: la madre que salva vidas y la que reserva en su despensa para el
mañana.
Desde este cielo, el silencio duele al
mirar abajo. El ruido insoportable de lo
que somos y de lo que fuimos resuena
con fuerza. Dirigentes indolentes,
demagogos y voceros de feria, locos y
dementes nos conducen en una
montaña rusa sin fin; un mundo
saturado de certezas vacías, de valores
unipersonales y soledades impuestas.
La ética y la moral deambulan al libre
albedrío de la brisa que me circunda,
perdidas entre estrellas fugaces.
Un graznido sobre mi cabeza me
rescata de mis pensamientos. Miro
hacia arriba y una gran ave se deja
llevar, proyectando su sombra sobre
el pico. Otro graznido me recuerda
que los únicos fugaces somos
nosotros. Un reflejo del gran lago me
impulsa a ponerme en pie para iniciar
el regreso al "mundo real". Pero
antes, me vuelvo hacia las cruces y les
pido tiempo: tiempo y fuerzas para
volver.
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