Mayo 2026 - Flipbook - Page 56
Revista cultural año 2026
Un verso, una ventana…
El vuelo de la palabra
Luis Ángel Ruiz Herrero
Los versos son ventanas que nos abren la visión a los múltiples espacios que
generan la belleza, la vida, las ideas, y así impedir que nuestra cabeza acabe oliendo ha
cerrado. Aunque sea una obviedad, conviene no olvidar que una ventana sirve para mirar
fuera y dentro, y es eso, precisamente, lo que enriquece el conocimiento de la luz, de esa
luz que somos nosotros y los demás. Tal vez aquí radique la grandiosidad de un buen verso:
una voz que capta el matiz con su contorno de belleza, del alma, del latido frágil del ser
humano. Renovación y tolerancia, dentro y fuera. Borges sostuvo que el peor de los
pecados era no ser feliz; yo sostengo que el peor es la intolerancia, que comienza por no
tolerarse a sí mismo. Fuera y dentro.
La ventana puede simbolizar también el encierro, la prisión o el abismo, la utopía, la
desesperación o la impotencia.... ¡Tan cerca y tan lejos!
Pero estamos hablando del hecho o del oficio de escribir, de esa afición que atrapa
y puede volverse adición. Lógicamente, hablamos de la escritura creativa... Y al hilo de
esto, ¿por qué se escribe?
Algunos lo hacen por una necesidad existencial, independientemente del posible
eco que, ante los demás, pueda despertar; otros por un logro social, donde entran los
diferentes supuestos que aquí recojo: Aquellos por la vanidad de tener un libro escrito;
estos porque ven en la escritura un camino de conocimiento que quieren compartir; los
menos, como Pessoa, porque escribir es una forma de estar solo. Personas como estas son
las que conforman aquella inmensa y extraña minoría de la que habló Juan Ramón. Los
más... Bueno, los más, sencillamente no escriben. En buena lógica, entre los argumentos
no contemplaré el económico, por su palmaria excepcionalidad. De todo lo anterior sólo
el que escribe lo sabe; el que lee lo intuye, si aplica en la lectura eso que todos presumen
y muy pocos tienen: el pensamiento crítico. El verso puede ser, como el corazón,
manantial, autenticidad, máscara, oportunismo o distracción. El de Santiago Moure creo
que es de manantial, el de esa pureza que fluye y brota, el que intenta buscar explicaciones
de la existencia, que no es lo mismo que la vida... Porque vivir todos vivimos; existir, no
todos; que existir exige pensar ... Ya lo dijo el filósofo, pienso luego existo. Permítanme
afirmar que sobrevivir no siempre supone pensar.
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