Mayo 2026 - Flipbook - Page 63
Revista cultural año 2026
querer intercambiarles el alma. Eran como eternos amantes que observaban las estrellas
como algo inalcanzable y mágico, fuera del mundo.
«Pero es que las estrellas están llenas de magia», se dijo.
Y bajo la luz parpadeante de las estrellas, él acercó su dulce cara al rostro de Cova y la miró
directamente a los ojos con ternura y amor; un amor del que saltaron chispas que
seguramente volaron y se posaron en el firmamento como nuevas estrellas. La besó primero
para luego fundirse, ambos, en un beso largo y lleno de pasión.
El beso pareció durar una eternidad. Cova se sintió volar muy lejos junto a él, que era el
verdadero amor que siempre había esperado; y ahora le tenía, la abrazaba, la besaba y la
acariciaba lenta y dulcemente. Juntos, aquella noche, olvidaron el mundo que les rodeaba.
Viajaron a millones de años luz, lejos de Ninguna Parte, uniéndose tan intensamente que no
se distinguía la piel de uno y de otro.
Cuando el último beso terminó, el éxtasis empezó a desvanecerse. Por última vez se miraron
a los ojos; él le acarició suavemente la cara y la besó lenta y dulcemente en la mejilla. Cova
vio cómo se alejaba y desaparecía tras la frondosa vegetación del lugar. Entonces, el peso
de sus pestañas venció su curiosidad y cayó plácidamente en un incierto sueño del cual
nunca se acordó.
A la mañana siguiente se despertó sobre el tejado. El sol tocaba suavemente sus mejillas y
el sonido casi musical de la naturaleza iba lentamente llenándole los oídos. Cova corrió
hacia el sótano queriendo encontrar lo que ya de antemano sabía que no estaría y este, como
esperaba, estaba vacío. Se sentó en la silla donde aquel extraño chico se había sentado —
quizá en un sueño, quizá en la realidad—, pero aquello tornaba hacia algo surrealista y sin
sentido: un sueño muy real, una realidad utópica.
Pero entre el polvo logró ver un libro. Era negro, antiguo y gastado; sobre él, con letras
doradas impresas, Cova leyó: El sueño de Luna. Sonriendo, abrió el libro y vio una frase
que estaba escrita recientemente, la cual decía:
«No sueñes tu vida, vive tu sueño».
Y esa noche Cova hizo la maleta y decidió volar sin rumbo para buscar lo que aún no conocía
y para soñar siempre despierta, guiada por la luz de la Luna con la que se fundió aquella
noche.
FIN
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