Noviembre 26 - Flipbook - Page 15
Revista cultural año 2026 Núm. 42
El sistema cultural necesita fechas y acontecimientos porque son fáciles de ordenar.
Una vida creativa, en cambio, es desordenada. Tiene periodos de atención y periodos de
silencio. Tiene encuentros decisivos que quizá nunca fueron documentados. Tiene obras que
desaparecen durante años en colecciones privadas. Tiene cambios que solo se comprenden
cuando se mira hacia atrás.
De ahí el valor de tomar la perspectiva larga.
The Long View nace de esa convicción. No pretende decir que el pasado fue mejor
ni convertir la longevidad en una categoría estética. Pretende mirar con suficiente paciencia
para distinguir entre notoriedad y permanencia, entre el acontecimiento y la práctica.
Howard R. Carr ocupa un lugar natural en esa conversación porque sigue trabajando.
Eso cambia todo.
No estamos intentando reconstruir una historia terminada. El archivo y el presente
conviven. Las obras anteriores no son reliquias; forman parte de una práctica que continúa
desarrollándose.
Quizá esa sea una de las razones por las que trabajar con un artista de larga
trayectoria puede resultar tan estimulante. El pasado ofrece profundidad, pero no dicta el
siguiente cuadro.
En el estudio, la historia del arte vuelve a reducirse a algo elemental: una superficie,
materiales, decisiones y tiempo.
Después de más de cinco décadas, Carr continúa regresando a ese punto.
Y tal vez ahí se encuentre la verdadera medida de una vida artística: no en la cantidad
de ruido que produjo alrededor de sí, sino en la capacidad de seguir mirando cuando el ruido
desaparece.
Howard R. Carr, Casualism, 11 × 8½ in.
óleo sobre cartón
Howard R. Carr, Vermillion Trail
30 × 24 in., acrílico sobre lienzo
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