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Revista cultural año 2026 Núm. 42
también en los retratos que quedan del joven rey, entre los que destacan los de Carreño de
Miranda.
En uno de los capítulos centrales de la novela que nos ocupa, se refleja bien esta
preocupación por la descendencia real1.
Son, por lo tanto, los últimos años del reinado de Carlos II los que ocupan el centro
de la trama de la novela histórica de José Calvo Poyato, El Rey Hechizado (Barcelona,
Martínez Roca, 1995). Para la composición de una novela de este tipo es preciso tener un
conocimiento adecuado de una época, conocimiento plasmado no sólo en hechos históricos
y personajes, sino también en ambiente social y religioso, en motivaciones y en
consecuencias. Todo esto se da en nuestro flamante novelista que ha dado hasta ahora a las
prensas numerosos libros de historia sobre la etapa final del siglo XVII y la primera parte
del XVIII, entre los que podemos mencionar Los señoríos del sur de Córdoba en el tránsito
del siglo XVII al XVIII, Córdoba, 1985, Así vivían en el Siglo de Oro, Madrid, 1989, De los
Austrias a los Borbones, Madrid, 1991, Carlos II el Hechizado y su época, Barcelona, 1992,
y Felipe V, el primer Borbón, Barcelona, 1993. Su cualificación como historiador sobre la
cuestión está, pues, fuera de toda duda, al igual que lo estará ante el lector que se acerque a
la novela su capacidad de fabulación y la coherencia con los hechos históricos que se pone
de manifiesto a lo largo de las páginas de El Rey Hechizado.
Escrita en un estilo ágil, ameno y directo, la historia auténtica de los hechos de estos
últimos años del desgraciado rey aparece entretejida con sucesos que proceden de la
imaginación del escritor, dando como resultado una narración que mantiene el interés desde
la primera hasta la última página. Las intrigas palaciegas y los problemas personales de la
pareja real son el marco por el que deambulan personajes, en su mayoría históricos, que se
mueven en una orquestación adecuada para procurar unos la descendencia real, otros, los
menos (pero igualmente poderosos), para estorbarla. De esta forma las intimidades sociales
y religiosas de la corte quedan al descubierto en una gran panorámica novelesca que bien
puede servir, tal como se indica en la contraportada de esta edición, como base para un
estimable guión cinematográfico. Entre los personajes y los sucesos que configuran la
trama, la figura del rey está vista con simpatía; es un ser humano que sufre víctima del
entorno social y familiar; no es un tarado, ni tampoco un deficiente mental, como se nos ha
hecho creer en otras ocasiones, sino un ser necesitado de comunicación, de ayuda.
La acción y el dinamismo son los ejes configuradores de toda la novela, de tal
manera que el lector accede a las motivaciones de los personajes más por su actuación
externa que por los elementos introspectivos o descriptivos, menos marcados que la
aventura y los diálogos. Se trata de una novela entretenida, cuya trama en muchas ocasiones
se convierte en apasionante, de agradable y fácil lectura, que nos deja una buena impresión
de las cualidades de José Calvo como escritor de ficción, de la misma manera que ya ha
demostrado con creces su valía como historiador de uno de los periodos más interesantes y
oscuros del pasado de España.
El texto continúa en los términos siguientes: