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Revista cultural año 2026 Núm. 41
El mismo fondo romántico que se advierte en la cita anterior, perteneciente a Pepita
Jiménez, se deja ver también en el personaje central de Morsamor. Fray Miguel de Zuheros, que
en el siglo recibe el nombre de Morsamor, es decir Muerte y Amor, está obsesionado por el
amor y por la gloria, y su vida se debate en un intento inútil por adaptar el gusto íntimo por la
acción a la vida contemplativa del convento. Ya en los umbrales de la vejez, a Miguel le parece
que ha perdido de manera miserable su existencia, que no ha logrado nada de lo que se había
propuesto en su fuero interno. Esto explica que, al conocer el ambiente de aventuras y
descubrimientos que se vive en el exterior, caldeada aún más si cabe su fogosa imaginación,
fray Miguel se someta gustoso al experimento que le propone su amigo fray Ambrosio y que le
hará recuperar su juventud y, en consecuencia, la posibilidad de conseguir todavía la gloria y el
amor soñados.
Puesto que Morsamor es un personaje más bien plano, de escasa profundidad
psicológica, sobre todo en comparación con otros de Valera, interesa determinar en lo posible
el género específico de esta novela a la que su autor subtituló morosamente Peregrinaciones
heroicas y lances de amor y fortuna de Miguel de Zuheros y Tiburcio de Simahonda. Al respecto
había escrito Clarín en el momento de aparición de la obra: "Al que quiera clasificar este libro,
trabajo le mando". Efectivamente la obra desborda los géneros novelescos habituales y el propio
Clarín se hace eco de esto al referirse a ella como "un gran cuento entre histórico y fantástico",
una feerie, es decir, una narración de hadas, "casi un libreto de ópera", novela geográfica y
maravillosa, al estilo de las novelas griegas4, etc. En principio se debe señalar que la narración
es sumamente ambigua, de tal manera que no se adapta de manera perfecta a ninguna
caracterización habitual, sino que se sale de casi todos los moldes y esquemas determinados
previamente por la crítica literaria. Hay en la obra muchos elementos que forman un conjunto
de cierta heterogeneidad y que puede ser interpretable desde diversos puntos de vista.
De forma somera, podemos recordar que Morsamor se ha considerado como una novela
histórica; y, efectivamente, el ambiente portugués con personajes que existieron realmente y la
trama de aventuras y conquistas que tienen lugar en la India permiten entenderla así, contando
además con la idea expresada en un fragmento primitivo de la obra según la cual el escritor
proyectaba componer una narración de este tipo:
A veces he pensado que ampliando el cuento 3escribe3, fijándole bien en época
determinada y estudiando con esmero y describiendo dicha época, podría yo componer una
preciosa y extensa novela histórica5.
Por otra parte, ha sido calificada por la profesora Lily Litvak, en un sugerente estudio,
como un viaje de iniciación hacia la India6 y que puede considerarse fruto del gran interés que
Valera tenía por las doctrinas teosóficas de Madame Blavatsky y por el ocultismo dominante en
4
Leopoldo Alas, "Clarín", "Revista Literaria. Morsamor por Valera" [El Imparcial, 7-VIII-1899], artículo
reproducido como apéndice en la edición de Morsamor, de Leonardo Romero, op. cit., p. 340.
5 El texto pertenece al fragmento de la versión primitiva de Morsamor, que fue editado por Cyrus DeCoster en
1956: "Un fragmento inédito de una versión más antigua de la novela de Valera Morsamor", Boletín de la
Real Academia de Córdoba, XXVII, 1956, pp. 138-142; también se reproduce en las Obras desconocidas, de
Valera, y en la edición de Juan Bautista Avalle-Arce, de donde lo tomamos. Cfr. Juan Valera, Morsamor, ed.
J. B. Avalle-Arce, Barcelona, Labor, 1970, p. 337.
6
Cfr. Lily Litvak, "Morsamor: un viaje de iniciación hacia la India", Hispanic Review, 53.2, 1985, pp. 181199. Este fundamental estudio se encuentra reproducido en Juan Valera, ed. Enrique Rubio Cremades, Madrid,
Taurus, 1990, pp. 438-456.
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