Octubre 2025 - Flipbook - Page 19
Revista cultural año 2026 Núm. 41
el fin de siglo7 y que ahora mismo vuelve a resurgir con cierta fuerza, coincidiendo con el fin
del milenio; otros, en fin, la han visto como una adaptación del märchen alemán8 que tuvo
diversos cultivadores a lo largo del siglo XIX y del que indudablemente aparecen elementos en
la novela, sobre todo en la pareja de corte fáustico que forman Miguel y el mefistofélico y casi
demoníaco Tiburcio de Simahonda, de tan transparente apellido9.
7
Para el ambiente de exotismo en el que se inscribe la novela cfr. Lily Litvak, El sendero del tigre. Exotismo
en la literatura española de finales del siglo XIX, 1880-1913, Madrid, Taurus, 1986, especialmente el cap. I,
"Hacia los orígenes. La India", que incluye diversas referencias a esta obra de Valera. El escritor tenía un
conocimiento bastante adecuado de la India, puesto que estaba al tanto de las investigaciones científicas y
literarias que se hacían en España. Sobre la cuestión recuerda los estudios de Francisco García Ayuso y José
Alemany: "don Francisco García Ayuso, quizá el primero que se ha dedicado entre nosotros con algún fruto
al cultivo y estudio de los idiomas del antiguo Oriente, como el sánscrito y el zendo. Pruébanlo sus
traducciones de Vikramorvaçi y de otros dramas de Kalidasa y sus obras originales sobre Los pueblos iraneos
y Zoroastro, La filología en su relación con el sánscrito, El nirvana budista, Los descubrimientos geográficos
modernos y su Ensayo crítico de gramática comparada de los idiomas indoeuropeos, sánscrito, zendo, latín,
griego, antiguo eslavo, lituánico, godo, antiguo alemán y armenio.
Aunque el señor García Ayuso puede considerarse como el primero que entre nosotros se ha dedicado con
fruto a este género de estudios, conviene consignar aquí que ha dejado quien le siga y quien tal vez se le
adelante pronto, de lo cual da ya luminosos indicios el docto catedrático de esta Universidad Central, don José
Alemany, en sus excelentes traducciones del Hitopadeza y el trascendental coloquio entre Crisna y Arjuna
titulado Bhagabad-gita"., Juan Valera, Cartas a "La Nación" en Buenos Aires, II, 1 enero 1900, en Obras
completas, ed. Luis Araujo Costa, Madrid, Aguilar, 1949, III, p. 551.
En cuanto a Madame Blavatsky, se encuentran referencias a la misma en algunas de sus cartas, cfr. Morsamor,
ed. J. B. Avalle-Arce, op. cit., p. 29, nota 44, y con cierta frecuencia en el resto de su extensa producción.
Aunque el estudio más detenido es el que le dedica en "El budismo esotérico", fechado en Bruselas en 1887
(cfr. ibid., p. 26 y nota 36, donde se corrige la errata del año), en torno a 1890, coincidiendo con los años de
preparación y escritura de Morsamor, se documentan otras menciones. Así en el artículo "Verdades poéticas"
escribe: "Isis sigue con su velo [una de las obras más conocidas de Blavatsky es Isis sin velo], sin que ni
Madame Blawaski [sic], ni ningún sabio inglés, ni alemán, por audaz e insolente que sea, se le levante; la
esfinge, inmóvil a la puerta de la vida, persevera en obstinado silencio sobre nuestro origen y nuestro fin";
"Verdades poéticas. Consideraciones sobre el libro de este título, publicado por Melchor de Palau, prólogo de
don José R. Carracido", [Madrid, 1890], Obras completas, op. cit., II, p. 823. También aparece en "La
metafísica y la poesía": "Se cuenta que la señora Blavatski ha tropezado en el Tibet y en la India con ciertos
anacoretas, llamados mahatmas, grandes metafísicos, y que, por tanto gobiernan la naturaleza y hacen cuanto
quieren; pero se callan su ciencia y no la comunican, porque el género humano no se halla aún preparado para
recibirla. A la misma señora Blavatski la han iniciado un poquito y nada más (2)", "La metafísica y la poesía
(Polémica entre don Ramón de Campoamor y don Juan Valera" [Madrid, 1890], ibid., II, p. 1634; en pp. 16811685, correspondientes a la nota 2, se encuentra un pequeño resumen de las doctrinas teosóficas. En "La
Primavera", artículo de 1877 (?), Valera escribe: "La Ciencia no despuebla la Naturaleza ni penetra en sus más
íntimos arcanos. El misterio sigue y seguirá siempre. Isis no levantará jamás el velo que la cubre", ibid., III,
p. 1342, lo que es también una referencia indirecta a la mencionada obra de Madame Blavatsky.
8
Cfr. Germán Gullón, El narrador en la novela del siglo XIX, Madrid, Taurus, 1976, pp. 149-173.
9
Simahonda, en principio, puede hacer referencia a la conocida sima de Cabra, mencionada por Cervantes,
(cfr. ahora Antonio Cruz Casado,