Octubre 2025 - Flipbook - Page 24
Revista cultural año 2026 Núm. 41
Prestemos alguna atención a los autores cronológicamente más cercanos a Valera y a
los que hace cierto elogio: Edward Bulwer Lytton (1803-1873) y Henry Ridder Haggar (18561925). El primero es conocido sobre todo por su novela arqueológica Los últimos días de
Pompeya (1834), pero en su momento adquirió gran celebridad por determinadas narraciones
iniciáticas y misteriosas. Zanoni, aparecida originalmente en 1842, es una novela que tiene como
fondo las actividades de los rosacruces y la posibilidad de que un personaje, un antiguo caldeo
hechicero, alcance una longevidad extraordinaria manteniéndose en plena y lozana juventud.
Para Lovecraft, un experto del género, la novela de Bulwer Lytton contiene elementos
[fantásticos interesantes] [...] cuidadosamente manejados, e introduce una inmensa esfera
desconocida del ser, que amenaza nuestro propio mundo, y está custodiada por un horrible
"Morador del Umbral" que atormenta a cuantos intenta entrar en ella y fracasan. En esta
narración encontramos a una benigna cofradía que perdura siglo tras siglo, hasta que finalmente
queda reducida a un sólo miembro, un antiguo caldeo hechicero que sobrevive en plena y lozana
juventud, para perecer en la guillotina de la Revolución Francesa22.
La raza venidera (1871), del mismo novelista inglés, es otra narración, menos conocida
que Zanoni, y englobada entre los antecedentes de un género algo distinto, la ciencia ficción.
La raza futura que imagina el escritor vive en un mundo subterráneo y presenta rasgos
sobrehumanos23. Otras novelas de Bulwer, que pudo conocer Valera, son La casa y el cerebro,
de 1859, de ambiente ocultista, con la presencia de una figura maligna e inmortal, y Una extraña
historia, publicada en 1862, en la que adquiere importancia también un misterioso elixir de la
vida, que de forma parecida a lo que ocurre en Morsamor, tiene la facultad de devolver la
juventud.
Por lo que se refiere a Rider Haggard, nos ha dejado populares novelas de aventuras,
muy divulgadas a través del cine, como Las minas del rey Salomón (1885), Allan Quatermain,
(1887), y especialmente la que menciona Valera, Ella, aparecida en 1886. La acción de esta
última gira en torno a la figura de Ayesha, la que debe ser obedecida, una mujer que reina en un
curioso país del centro de África y que resulta ser prácticamente inmortal24. Para Lovecraft esta
novela es "extraordinariamente buena"25.
Como podemos ver, en la mayoría de estas novelas aparece el tema del tiempo con un
tratamiento fantástico, como longevidad excesiva y, en algún caso, como rejuvenecimiento.
También Morsamor, de ser clasificada en la tendencia fantásticas, tendría que incluirse entre las
narraciones que tratan del tiempo, de los juegos temporales, siendo su antecedente antiguo más
incluye en los repertorios más importantes sobre los escritores que componen obras de carácter fantástico,
como el de Everet F. Bleiler, The guide to supernatural fiction, Ohio, The Kent State University Press, 1983.
Es posible que este nombre sea un error por el de George Sand, pseudónimo de Aurora Dupin, que sí cultivó
la tendencia fantástica y merece buena consideración en los textos de Valera. Ya en 1856, al referirse a Un
verano en Bornos, de Fernán Caballero, toma como elemento de comparación Pablo y Virginia y Andrés, de
Jorge Sand, Juan Valera, Obras completas, op. cit., II, p. 84. En 1860, al componer su ensayo "De la naturaleza
y carácter de la novela", afirma que lo fantástico es un componente importante de la novela: "Dejemos sentado
que lo fantástico no se puede excluir de la novela, no que toda novela ha de participar por fuerza de lo
fantástico, según lo que generalmente se entiende por esta palabra", ibid., p. 190, término que queda aclarado
en el texto.
22
Howard Phillips Lovecraft, El horror en la literatura, Madrid, Alianza, 1984, pp. 38-39. Existe traducción
española de esta novela, aparecida en una editorial de signo ocultista: Bulwer Lytton, Zanoni, Madrid?, Luis
Cárcamo, editor, 1980.
23
Cfr. Darko Suvin, Metamorfosis de la ciencia ficción. Sobre la poética y la historia de un género literario,
México, FCE, 1984, p. 211.
24
Cfr. Salvador Vázquez de Parga, Héroes de la aventura, Barcelona, Planeta, 1983, p. 160. Para la traducción
española de la novela hemos visto: Rider Haggard, Ella, Madrid, Aguilar, 1963.
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