Octubre 2025 - Flipbook - Page 25
Revista cultural año 2026 Núm. 41
conocido la historia de don Illán, el mágico de Toledo, cuento medieval de don Juan Manuel
que el propio Valera menciona al final de su obra.
En fin, nos parece que la novela de Valera que nos ocupa puede ser más comprensible
dentro del contexto señalado, aunque habría que realizar un estudio más exhaustivo para
averiguar las posibles deudas o concomitancias con las obras mencionadas.
Otra buena conocedora de la literatura de la época, la Condesa de Pardo Bazán, también
incluye la última novela de Valera entre los relatos fantásticos: "Yo lo incluiría entre los cuentos
fantásticos"26 3escribe en 1906.
Pero no sólo el episodio que da origen a las aventuras es fantástico, sino que la técnica
de muchas de sus escenas puede considerarse como tal en el sentido que aplica Tzvetan Todorov
al término y que implica una duda27 en el lector y en el personaje acerca de los sucesos que
tienen lugar en la obra, que bordean la realidad y la irrealidad. Ya en la tercera parte de
Morsamor, cuando el protagonista se encuentra de nuevo en la celda, se pregunta si todo ha sido
real o soñado:
¿Te has burlado de mí? 3dice a fray Ambrosio3. ¿Me has hecho víctima de un engaño?
¿Es cierto cuanto me ha ocurrido o ha sido todo, como yo recelo, una endiablada
fantasmagoría? ¿Acaso las pociones mágicas que me administraste, hundiéndome en
hondo letargo, han suscitado visiones en mi cerebro, grabándose en él con el poderoso
vigor y con clara distinción de la realidad misma? (p. 303).
25
Howard Phillips Lovecraft, El horror en la literatura, op. cit., p. 40.
Emilia Pardo Bazán, "Don Juan Valera", Obras completas, Madrid, Aguilar, 1973, III, p. 1435; el ensayo
es de 1908, aunque tuvo una primera versión abreviada en La lectura, octubre, noviembre y diciembre de
1906. La referencia a Morsamor nos parece bastante adecuada: "Morsamor, en mi concepto, no es novela,
sino una especie de poema inspirado quizás por el Fausto, de Goethe. Yo lo incluiría entre los cuentos
fantásticos, como La buena fama o Parsondes, de los cuales sólo se diferencia en la extensión y en el exceso
de material de sabiduría que recarga la fábula. Morsamor es, además, un testimonio curioso de las vueltas que
el pensamiento de don Juan daba en torno del ocultismo, de la ciencia esotérica de que entre bromas o veras
solía hablarnos calurosamente, no sin gran sorpresa mía. No afirmaré que sobre su credulidad -respeto
demasiado el claro entendimiento que don Juan poseía-, pero sobre su imaginación y su pensamiento ejercían
sugestión activa y fuerte las leyendas que se refieren de los mahatmas de la India, difundidas en Europa por la
señora Blavatsky, teósofa y milagrera. A mis negaciones, Valera oponía habitualmente el -¿quién sabe?baluarte de la loca de la casa cuando siente comezón de levantar el velo".
27
"Lo fantástico se basa esencialmente en una vacilación del lector 3de un lector que se identifica con el
personaje principal3 referida a la naturaleza de un acontecimiento extraño. Esta vacilación [hésitation en el
original francés] puede resolverse ya sea admitiendo que el personaje pertenece a la realidad, ya sea decidiendo
que éste es producto de la imaginación o el resultado de una ilusión", Tzvetan Todorov, Introducción a la
literatura fantástica, Buenos Aires, Tiempo Contemporáneo, 1972, p. 186. A veces, en algunos textos del
propio Valera, surge también la oposición entre la realidad y la irrealidad, algo que recuerda un tanto las ideas
posteriores de Todorov; así, en un artículo de 1891, escribe el novelista: