Octubre 2025 - Flipbook - Page 26
Revista cultural año 2026 Núm. 41
Valera había señalado que esta es la clave de la novela: "En el enlace de lo verdadero y
de lo fingido es donde he tratado yo de lucir algún ingenio si le tengo, y de emplear el arte a fin
de no cansar sino de divertir o interesar a los lectores"28 3escribe en carta fechada hacia 1899.
La duda entre la realidad y el sueño se da en obras fundamentales del género fantástico;
por ejemplo, en la conocida Drácula, de Bram Stoker, publicada sólo dos años antes que
Morsamor, Jonathan Harker se pregunta si es cierto el ataque de las mujeres vampiro que
habitan en el castillo del conde Drácula o todo ha sido efecto de una pesadilla 29, o Lucy, que
vacila entre la realidad y el sueño cuando resulta vampirizada por el siniestro personaje30; o el
religioso que vive entre sueño y realidad una existencia voluptuosa con la cortesana
Clarimonde31, al igual que Drácula sedienta de sangre, en La muerta enamorada, de Teófilo
Gautier, otra de las cumbres del género. Claro que no sólo en la literatura occidental se da este
hecho, sino que también y con notoria frecuencia aparece en las literaturas orientales, como la
china o la japonesa, tan bien conocidas por Valera y tan bien aprovechadas en algunos de sus
cuentos. A este respecto recordemos un breve ejemplo por el que Borges siente especial
predilección, el del personaje que sueña que es una mariposa y cuando despierta no sabe si es
una mariposa que está soñando que es un hombre o un hombre que se sueña convertido en
insecto32. En la literatura española el ejemplo más clásico es el ya mencionado de don Illán, el
mágico de Toledo, al que Valera, como hemos dicho, hace una breve referencia al final de
Morsamor.
También presenta rasgos fantásticos el padre Ambrosio de Utrera, gran sabio "y muy
versado en el estudio de los seres que componen el mundo visible"33 (pp. 75-76), según indican
Queremos estar a nuestras anchas. Nos agrada lo real y lo ideal, lo natural y lo sobrenatural, y nos hechiza la
ignorancia en que vivimos de los límites y términos, confusos siempre, entre lo físico y lo metafísico, lo
anormal, lo que es milagro y lo que no es milagro=, Juan Valera, Apuntes sobre el nuevo arte de escribir
novelas, Madrid, Tello, 1887, pp. IX-X, de la dedicatoria a Pedro Antonio de Alarcón. Algo más adelante, en
el mismo texto, añade: