Octubre 2025 - Flipbook - Page 29
Revista cultural año 2026 Núm. 41
Estados Unidos, las grandes películas de terror de la Universal son de la época; parece como si
el público quisiese olvidar por un momento sus terrores cotidianos sumergiéndose en otros más
terribles en apariencia y que parecen cumplir la función de liberarlo. El género humano, como
decía Eliot, no puede soportar mucha realidad36: el hombre se inventa otra realidad más
fantástica, más terrible en ocasiones, para olvidar su triste situación. En cierto sentido, aparece
corroborada esta interpretación, en el caso de Valera, en una carta del escritor al Doctor
Thebussem37, fechada el 6 de diciembre de 1898 (nótese la trágica fecha para la pérdida de las
últimas colonias españolas), en la que habla de la escritura de Morsamor, obra y proceso
creativo que el autor toma como un lenitivo con respecto a los grandes males que afectan a la
patria; Valera escribe:
Perdóneme V. que le hable tanto de este asunto [la creación de Morsamor], porque me
tiene muy preocupado y es lo que más me interesa en el día. Acaso me interese tanto o
más que los infortunios públicos que nos agobian y para los cuales ansío hallar en la
ficción el difícil consuelo38.
Algunos rasgos igualmente fantásticos pueden apreciarse también en la última de sus
novelas, la muy incompleta Elisa la Malagueña, que tendría un ambiente histórico, de novela
arqueológica, algo parecido a Morsamor.
La novela puede considerarse, en parte, de acuerdo con el proyecto existente de la misma
y lo que nos ha quedado escrito, la historia del rapto de una mujer mortal por un ser superior
sobrenatural, un genio o un mago, casi un demonio. Desde el punto de vista formal, son las
memorias de Elisa la Malagueña, escritas en griego, y halladas en Egipto, cerca de Alejandría.
La traducción, realizada por un personaje amigo del narrador que conoce bien este idioma, ha
sido entregada al autor, rasgo en el que se puede descubrir aún un recurso propio de los libros
de caballerías.
Ciertas ideas expresadas en la narración se acercan a lo que consideramos en la
actualidad como rasgos fantásticos, tal como puede verse en una reflexión suelta de Elisa, que
afirma: "No cabe duda que entre lo que llamamos natural y lo que llamamos sobrenatural no
hay límite fijo"39. El personaje cree en genios, deidades y otras criaturas vivas e inteligentes más
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Cfr. Geoffrey de Monmouth, Vida de Merlín, Madrid, Siruela, 1984; Geoffrey de Monmouth, Historia de
los reyes de Britania, Madrid, Siruela, 1984. También sobre el mismo personaje Historia de Merlín, Madrid,
Siruela, 1988, y la antigua aportación española El baladro del sabio Merlín, Madrid, Miraguano, 1988. Sobre
los conocimientos de magia que pudiera tener Valera, cfr. el artículo correspondiente a este tema en el
Diccionario enciclopédico hispano-americano, recogido en Cyrus DeCoster, p. 536 y ss. Al final del mismo
menciona a Bulwer: "Pero aun negada la realidad de esta Magia, lo que no puede negarse es la persistencia de
la fe en ella, y cuánto vale todo esto para máquina de novelas y poemas, como algunas de Bulwer, de María
Corelli y de otros autores", p. 542. También recuerda una obra de Eliphas Levi: "Puede leerse sobre esto la
obra titulada Dogma y ritual de la alta Magia por Eliphas Levi, obra de que no damos aquí un extracto para
no pecar de prolijos", ibid. Este libro es aún asequible en la actualidad, cfr. Éliphas Lévi, Dogma y ritual de
la alta magia, Barcelona, Humanitas, 1985.
35
Jorge Luis Borges, El otro, el mismo, Obras completas, Barcelona, Emecé, 1989, p. 263.
36
Human kind / cannot bear very much reality", T. S. Eliot, "Burnt Norton", Four Quartets, Collected Poems,
1909-1962, London, Faber and Faber, 1963, p. 190.
37
Conocido psedónimo del escritor andaluz Mariano Pardo de Figueroa (1828-1918)
38
Juan Valera, Correspondencia de Don Juan Valera (1859-1905), ed. Cyrus DeCoster, Valencia, Castalia,
1956, p. 259.
39
Juan Valera, Novelas (Fragmentos). Mariquita y Antonio. Elisa la Malagueña. D. Lorenzo Tostado, en
Obras completas, [ed. Carmen Valera], Madrid, Imprenta Alemana, 1907, vol. XIII. Para Elisa la Malagueña,
pp. 255-312. La cita en la p. 272; las restantes referencias a páginas de esta novela en el cuerpo del trabajo,
como es habitual.
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