Octubre 2025 - Flipbook - Page 63
Revista cultural año 2026 Núm. 41
transformación de la Acrópolis, Fidias estuvo al frente del programa escultórico del
Partenón.
No trabajó completamente solo: contó con un amplio taller y numerosos
colaboradores. Su gran obra para Atenas fue la Atenea Pártenos, una gigantesca estatua
criselefantina, realizada en oro y marfil sobre una estructura de madera, Atenea aparecía
armada, majestuosa, como protectora de la ciudad.
En el frontón occidental del Partenón, el programa escultórico representaba la
disputa entre Atenea y Poseidón por el dominio de Atenas. Según el mito: Poseidón ofreció
agua salada.
Atenea hizo brotar el olivo, los atenienses eligieron a Atenea, las esculturas se
atribuyen al taller de Fidias, no debemos decir que Fidias talló personalmente cada figura.
Más tarde, Fidias fue acusado de malversación relacionada con el oro de la Atenea.
El ser amigo íntimo de Pericles hacía que tuviera enemigos políticos, después
apareció una acusación todavía más peligrosa: la impiedad. Se decía que había incluido su
propia imagen y la de Pericles en el escudo de Atenea. Para un artista que representaba a los
dioses... aquello podía ser mucho más que un simple escándalo.
Las fuentes antiguas no coinciden sobre lo que ocurrió después. Una tradición cuenta
que Fidias fue acusado y marchó de Atenas hacia Élide y allí comenzaría el siguiente
capítulo de su vida, lejos de Atenas, Fidias recibió un nuevo desafío: crear a Zeus en
Olimpia, no una estatua cualquiera, una imagen del dios supremo destinada al gran templo
de Olimpia. Fidias creó un Zeus criselefantino, de oro y marfil. El dios aparecía sentado en
su trono, con Nike en una mano y el cetro en la otra. La estatua alcanzaba aproximadamente
12 metros de altura, esta fue considerada una de las Siete Maravillas del mundo antiguo.
Siglos después, los arqueólogos encontraron en Olimpia los restos del taller atribuido a
Fidias, aparecieron: herramientas de escultor; moldes; fragmentos de marfil y vidrio;
herramientas de orfebrería; restos relacionados con la elaboración de la estatua. Pero había
algo todavía más personal.
Entre los hallazgos apareció un pequeño recipiente con una inscripción: ΦΙΙΟΥ
ΙΜΙ «Pertenezco a Fidias». Después de siglos, no apareció un autorretrato, ni una firma
monumental, apareció algo mucho más sencillo: Un pequeño objeto que llevaba su nombre.