Octubre 2025 - Flipbook - Page 76
Revista cultural año 2026 Núm. 41
soberbiamente, nuestra cultísima modernidad ha apodado a la citada Edad Media. Y en
verdad en esta época nacieron personajes como Averroes, Maimónides, Rumi, ya en Persia,
etc, etc. Curiosamente, también en el mismo año que muere nuestro Ibn Arabi (1240) nacen
unos personajes que tuvieron una singular trascendencia para la mística judaica y la cábala:
Sem Tob de Leon (perfeccionador del Zohar) y Abraham Albulafia; o el Rey cristiano y
sabio Alfonso X. ¡Casi nada! ¡Y todo ello en aquella época oscura!
De todas ellas, voy a centrarme en una vela cuya luz no la ha podido apagar toda la
oscuridad del mundo: Muhyddin Ibn al-Arabi. Sufí islámico andalusí, teniendo en cuenta
que este término hace referencia a una entidad geográfica cambiante y que no concuerda
con los límites de la actual Andalucía. Como ya he ha reflejado nació en Murcia, en el 1168,
y fue durante toda su vida un pertinaz errante por al-Ándalus, norte de África y Asía. Murió
en Damasco, donde pasó sus últimos 17 años de vida. Había recorrido Sevilla, Córdoba,
Túnez, Fez, Granada, Almería, Marrakech, El Cairo, Jerusalén, La Meca, Bagdad, Konia
(actual Turquía) hasta llegar a Damasco donde finalmente murió. Realizó una ingente obra
referida al tema religioso y unión con Dios (misticismo) con tal grado de sabiduría,
autenticidad y convicción que se le llamó el vivificador de la religión, el Maestro más
grande, o la pluma guiada por el Espíritu Santo. Escribió más de cuatrocientas obras de las
que cabe subrayar las dedicadas al sufismo, como por ejemplo