Octubre 2025 - Flipbook - Page 79
Revista cultural año 2026 Núm. 41
por cierto, de los más secundarios, y, acercándose cautelosamente a doña Doringa, la asió
de la cintura, con el diestro e imprimió, satánico, un ardoroso y resonante ósculo en los
labios de la Bermúdez de Silva: ósculo que hizo palidecer las primaverales rosas de aquella
boca y que, cual por arte sobrenatural, enrojeció el rostro de todos los circunstantes y abrasó
el de doña Doringa.
Hubo un momento en que nadie pudo darse cuenta de lo que vio: pero bien pronto
se levantó un general clamoreo de indignación profunda. Y sin embargo; nadie osó castigar
la incalificable osadía del Mendoza de Almaraz entre el gran número de palaciegos y
hombres de Estado que escoltaban a los Reyes. Sólo el señor don Alfonso, saliendo con
presura de su puesto, llamó al vehemente galán y, una vez le tuvo cerca de sí lo cogió de un
brazo, con mucha violencia y justo encono. De suerte, le llevo a presencia de doña Doringa,
haciéndole arrodillar, y ordenándoselo de tan grave y edificante manera, que las frases del
monarca fueron recibidas con un