Septiembre 2026 - Flipbook - Page 26
Revista cultural año 2026 Núm. 40
Al pasar por la Viñuela
el sombrero me quité,
y a la Virgen de la Sierra
una Salve le recé.
¡Que viva Cabra, viva mi tierra,
viva la Fuente del Río
y la Virgen de la Sierra!
Yo siempre he querido vitorearla, pero la voz se me apaga y gritar no puedo.
Ronroneo, casi susurro, pero gritar yo quiero.
4¡Viva la Virgen de la Sierra!
4¡Viva la Patrona de Cabra!
4¡Viva el Consuelo Divino!
4¡Viva la Reina del Cielo!
4¡Viva la Salud de los Enfermos!
4¡Viva la Causa de nuestra Alegría!
4¡Viva la Madre de Dios!
4¡Viva nuestra Madre!
Y al unísono, como si una sola saliera de miles de gargantas, respondemos como
un pueblo entero:
4¡Viva, viva, viva&!
Sin duda, uno de los lugares más emblemático del camino es el cortijo de La
Salve. Allí, la Virgen es portada por las mujeres mientras se canta la Salve: un canto
monótono, casi hipnótico, que consigue imbuirnos en un ambiente de profunda oración.
Durante unos instantes parece que el tiempo se detiene. El bullicio desaparece y solo
queda Ella.
Después de la Salve, le cantamos a la Virgen Serrana coplas por sevillanas que nos
alegran el alma, y nos recuerdan que la devoción también puede cantarse con alegría.
Tras este último receso, aligeramos el paso.
Hemos recorrido desde el Picacho a La Viñuela, el Peñón de la Beata, Los
Colchones, La Salve, Góngora y, de ahí, a la Barriada. El camino parece haberse hecho
corto.
El revolear de la bandera y el ronco sonido del tambor nos anuncian que ya está
cerca.
Cabra la espera
Sobre las siete y media de la tarde, la Virgen de la Sierra hace su entrada en el
popular barrio que lleva su nombre. Una multitud aguarda su llegada. Entre nosotros están
las personas mayores que han esperado todo un año para volver a verla, quienes han
contado los días, quienes han rezado por ella y quienes, quizá, no saben si el próximo
cuatro de septiembre podrán volver a estar allí.
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