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Revista cultural año 2026 Núm. 40
En efecto, el villancico es una de las manifestaciones más antiguas de la lírica
popular castellana. En sus orígenes consistía en una breve composición estrófica con
estribillo, que solía ajustarse al esquema aBccaB. La melodía principal recaía en la voz
superior y normalmente estaba destinado a ser ejecutado por un solista al que le
acompañaban dos o tres instrumentos. Es pues una estructura poética muy sencilla de
contenido alegre y su interpretación solía estar a cargo de un solista acompañado por dos o
tres instrumentos. Se trata de una estructura sencilla, de carácter generalmente alegre,
compuesta por estribillo, coplas, versos de enlace y una vuelta 4parte del estribillo4que
cierra la composición, tal como ocurre en las Coplas de nuestra Patrona.
En los cancioneros españoles de música, el villancico fue la forma predominante. Se
considera que deriva, en su forma poética, del zéjel árabe, cuyo origen algunos sitúan en la
moaxaja, atribuida al poeta Muqadamm ben Mu'safà (conocido como Moccadan de
Cabra), lo que refuerza simbólicamente, su vinculación con nuestra tierra. Las primeras
referencias. También se apoya el villancico en las formas responsoriales como el virelai, la
ballata o las cantigas paralelísticas. Aunque las primeras referencias documentales del
término aparecen en el Cancionero de Stúñiga y el Chanssonier d´Herberay, seguidos del
Cancionero de la Colombina y el Cancionero musical de Palacio.
El autor más representativo del género a finales del siglo XV fue Juan del Encina,
quien empleaba el compás binario, salvo en composiciones de carácter más popular, en las
que utilizaba el ternario. En esta época, el villancico ya se configura como una forma que
alterna coplas y estribillo. Su estructura literaria consta de refrán, estrofa o estrofas y vuelta,
en la que se repite total o parcialmente el refrán, dando lugar al estribillo (