Septiembre 2026 - Flipbook - Page 38
Revista cultural año 2026 Núm. 40
año me dio por preguntarme si existiría alguna otra flor que, de una manera menos evidente,
también estuviera ligada a nuestra Virgen.
Así que, indagando, me topé con el clavel.
Y, concretamente, con uno de los mantos históricos de la imagen: el conocido como
«Manto de los Claveles», fechado en 1779, cuyo exorno floral está compuesto por
numerosos motivos de claveles.
No he encontrado, sin embargo, ninguna fuente histórica que explique por qué
fueron precisamente claveles los que quedaron representados en él. Pero sí encontré una
historia que quizá muchos egabrenses ya conozcan, porque estas historias tienen la
capacidad de viajar de boca en boca, de generación en generación, y probablemente existan
distintas versiones de ella.
Os la cuento por si alguien todavía no la conoce.
El relato de «Claveles rojos» cuenta un romance que, como tantos otros, comienza
con un joven enamorado. En este caso, un joven cabrero que regresa al cortijo con sus
cabras. Su enamorada, Matilde, le pide que le lleve unos claveles rojos.
Él sale a buscarlos por la sierra, recordando haber visto allí una mata. Pero no
consigue encontrarlos. Entonces recuerda algo: los mozos de los cortijos habían llevado
pensamientos y claveles rojos como ofrenda a la ermita de la Virgen de la Sierra.
Y es entonces cuando sube hasta allí y toma un manojo para llevárselo a Matilde.
Esta historia popular, por supuesto, no demuestra que esos claveles sean los que
aparecen representados en el manto de 1779. Tampoco podemos afirmar que el relato sea el
origen de su nombre.
Pero sí nos permite hacer algo que me parece bonito: unir, aunque sea a través de la
tradición y de la memoria popular, tres cosas nuestras como la sierra, la Virgen y los
claveles.
Así que este septiembre os dejo mi pequeña aportación. Un pequeño clavel. Para que
acompañe al blanco de los nardos, al manto de nuestra Virgen de la Sierra o, quién sabe,
quizá también a vuestra Matilde.
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