Septiembre 2026 - Flipbook - Page 80
Revista cultural año 2026 Núm. 40
Era María, la Madre,
la Virgen de nuestra casa,
esperando que su pueblo
volviera por fin a hallarla.
Corrió la nueva gozosa
por la campiña y la plaza;
llegó a oídos del gran Rey,
Fernando de noble espada,
y subieron hasta el Picacho
con devoción castellana,
para rendir homenaje
a la Reina Inmaculada.
Desde entonces es la Sierra
bandera nunca arriada,
y Cabra lleva en el pecho
su presencia venerada.
No hay campana que no tiemble,
ni balcón que no se engalane,
cuando la Virgen desciende
envuelta en flores y cantares.
¡Qué tesoro es tu semblante,
Virgen pura y delicada!
Más vales que cien imperios,
que cien ciudades doradas.
Tu pequeña imagen guarda
una grandeza sin tasa,
porque en tus ojos se enciende
la eternidad derramada.
Quien sube con pena honda
vuelve con el alma en calma;
quien asciende entre sus dudas
regresa lleno de esperanza.
Cuántas lágrimas has visto,
cuántas promesas calladas,
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